¿Amor duro o abuso verbal?

"Como otros estudiantes, los atletas desarrollan su comprensión y aprenden más eficazmente cuando están implicados en la resolución de problemas por ellos mismos (Butler, 1997). Si los expertos simplemente presentan conocimientos (algunas veces bastante enérgica/convincentemente) a aquellos que son inexpertos y toman decisiones por ellos, los atletas se vuelven menos capacitados. En otras palabras, si en las necesidades de los atletas no influyen sus experiencias de aprendizaje, el aprendizaje es mínimo. Cuando los entrenadores utilizan un estilo empoderado (empoderar: conceder poder a un colectivo para que mediante su gestión mejore su actuación) de entrenamiento los atletas ganan y toman propiedad de sus conocimientos, desarrollo y toma de decisiones que los ayudaran a maximizar su rendimiento. Este enfoque les proporciona una oportunidad para tomar parte en el proceso de toma de decisiones que está implícito en la organización y actuación de los deportes de equipo". Lynn Kidman.

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Autora: Emily Cohen.

Fuente: Blog.teamsnap.com "Tough Love or Verbal abuse?"

Desde que empecé a bloguear hace un año, he estado escribiendo mucho sobre los malos comportamientos de los padres durante las pruebas de selecciones, entrenamientos y partidos. Estos “gritones”, “chillones” y “mosqueones” que piensan que siempre saben más que el entrenador y a los que les encanta hacérselo saber. Y a los sobrados que nunca pierden una oportunidad para decirte que sus chicos son mejores que los tuyos. Incluso los que te dan la puñalada por la espalda, actuando como si fueran tus amigos y emplean horas hablando con el entrenador, para que sus hijos jueguen más tiempo que el resto.

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Pero hoy quiero hablar sobre los malos comportamientos de los entrenadores. Se está poniendo tanta atención en “el problema del padre helicóptero” (no me malinterpretéis, eso me parece bien) que el problema incontrolado, e incluso es abusivo, no se reconoce en los entrenadores. Esto implica un grave problema.


Me llamó especialmente la atención la historia que ocurrió en Lynn (Massachusetts) hace unas semanas. Un entrenador de un equipo de chicos de hockey gritó a un jugador de 9 años y le lanzó a su hermano gemelo una bolsa llena de discos, porque el chico le pidió al árbitro quedarse en propiedad con el disco del partido al haber encajado su gol número 200. Tras una investigación de la propia federación, que me costaría decir que ha sido imparcial, la liga de hockey decidió apoyar al entrenador y no a la familia, o al chico. Pero, lo que es más, ¡votaron echar a los hermanos de la liga! ¿No es el deporte para jóvenes de los jóvenes? Parece que no.

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Las historias difieren respecto al comportamiento previo de la madre de los chicos, pero honestamente, no importa lo difícil o exigente haya sido o sea. No hay nada que disculpe a un entrenador el gritar y lanzar discos (abuso emocional y físico). En ningún deporte. Nunca.
El chico afirmó que estaba “conmocionado y empezó a sentir miedo” y “los entrenadores son ruines”. ¿Desde cuando es eso lo que queremos que sientan los chicos (de no más de 9 años) cuando hacen deporte? Se supone que deben divertirse, y no temblar en sus patines.
He leído incluso las declaraciones del segundo entrenador, justificando el comportamiento de su amigo diciendo: “Somos entrenadores de hockey, ¿Gritamos? Sí, lo hacemos, pero eso no difiere de cualquier otro deporte”. ¿De verdad? El viejo dicho: “Como todo el mundo lo hace es correcto”, ¿no es una excusa? Juro que escuché a mi madre susurrándome al oído “Así que si un niño se tira de un puente, ¿tú también te tiras?”

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Desafortunadamente, no es la primera situación de abuso por parte de un entrenador que he visto u oído. Es triste pero incluso no es el primer caso en el que la liga ha permitido a un entrenador, que ha abusado, continuar entrenando después de una denuncia. Conozco personalmente, a un entrenador de beisbol que golpeó a un chico contra la pared del banquillo. Otro padre informó de los hechos. El incidente fue olvidado por la liga porque era el hijo del propio entrenador.
Incluso recomendé expulsar a un joven entrenador de béisbol de la misma liga que perdió completamente la cabeza en un partido. Solamente se le concedió una suspensión por tres partidos, y lo vi entrenar al año siguiente, después de que yo dejara la federación. Más chicos sometidos a sus gritos y rabietas. Suspiro.
Para añadir más, conozco a un entrenador de fútbol que grita y chilla a sus jugadoras durante todo el partido (no solo instrucciones, sino comentarios despectivos sobre su carencia de habilidades o comprensión del juego), se mofa de los entrenadores y jugadoras contrarias (sí, un hombre maduro mofándose de chicas preadolescentes), y su liga continua protegiéndolo, un año dentro y otro fuera.
¿Qué tienen todas estas situaciones en común? Estos equipos ganaron, y ganaron bien. La cultura deportiva de los jóvenes en nuestro país codicia la victoria sobre cualquier otra cosa, incluido el bienestar físico y emocional de, incluso, los deportistas más jóvenes. La cultura es enseñar a los chicos a estar callados ante los abusos o a la manera de afrontarlos. ¿Donde hemos escuchado eso antes?
Creo que es hora de que las ligas de los jóvenes no solo ofrezcan un servicio, sino que verdaderamente fomenten un código de conducta para los entrenadores, y se aseguren que los chicos que hacen deporte (no solo los entrenadores adultos) estén protegidos. Al final del día, ganar representa el grado de calidad de un equipo de niños. Chicos felices y sonrientes que no pueden esperar para ir al entrenamiento o a un partido, es como se debería juzgar a un entrenador y equipo de éxito.

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¿Tu federación está implicada en la difícil tarea de expulsar a los entrenadores que abusan emocional o verbalmente? ¿Tiene tu federación una guía dura y rápida que determine el tipo de lenguaje de entrenamiento que está permitido y lo que se considera abusivo? ¿Tus chicos han sufrido abuso emocional por algún entrenador?
Emily Cohen es una escritora que vive en Berkeley, California, una ávida jugadora de tenis y nadadora, Emily tiene un hijo que juega al beisbol en el instituto y una hija que juega al fútbol y en el equipo del colegio de voleibol. Ella ha sido mánager en varios de los equipos de sus hijos. Puedes encontrar información sobre cómo ser mánager de un equipo y como tratar a padres de deportistas jóvenes en su blog en blog.teamsnap.com. También puedes seguirla en Twitter en @emilygcohen o en su email Emily@emily-writes.com